Derecho propietario mercados

derecho propietario mercados

DERECHO PROPIETARIO SI O SI

TESTIMONIO DE UNA ENORME PERSEVERANCIA
QUE MERECE UNA POSITIVA RESPUESTA POSIBLE

Por: Soc. Eduardo Pinedo Valdivia

Hace alrededor de 16 años me trasladé a esta hermosa capital oriental y por lo menos son 15 que conozco de la demanda de derecho propietario ­­-oneroso por cierto- de los suelos, otorgados mediante convenios de concesión por usufructo, la mayor porción de ellos ya hace más de tres décadas, por parte de los trabajadores por cuenta propia, en los principales mercados de esta dinámica urbe.

Por una parte, es evidente que estos trabajadores del comercio minorista, conocidos popularmente como gremialistas, tomaron debido conocimiento de la condición contractual, contenida en dichos convenios, respecto a que cualquier mejora física sobre el lote en cuestión, a la conclusión del plazo convenido pasaba a ser propiedad del municipio, es decir propiedad pública. Y en razón de ello y por cumplimiento de lo firmado, al haberse cumplido los plazos de vigencia de cada convenio, una a una las edificaciones llevadas a cabo en tales terrenos, en derecho se consolidan en su carácter público.

Sin embargo, por otra parte, es cierto también qué, el volumen de las inversiones alcanzadas superó por mucho las expectativas de las autoridades municipales de entonces. Alcanzando superar ampliamente los 114 millones de dólares en solo una veintena de mercados, gradualmente desde el centro hasta el 4to Anillo. Se trató, sin duda, de un importantísimo aporte de la sociedad civil, desde esta otra Bolivia, la informal, al desarrollo de la economía local, mediante la complementación de la infraestructura mínima necesaria de mercados, para el abastecimiento ciudadano. En la ciudad más receptora de la inmigración interna nacional, por lo demás.

Estos trabajadores auto empleados, se organizan en varias federaciones “departamentales”, aunque sus afiliados están asentados en las principales capitales y algunas ciudades intermedias y de frontera. Son Asociaciones de vendedores a detalle de los distintos productos requeridos por las comunidades de usuarios, los clientes. O son cooperativas o proyectos mutualistas. Y en el fondo de esta su demanda la preocupación recurrente es la imposibilidad de acceder a mejores condiciones de crédito financiero, por no ser poseedores de sus puestos de venta y no poder hipotecarlos condenándolos al esclavismo financiero.



mesa trabajo derecho propietario
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Este es pues el motivador central de la demanda de adquisición onerosa de los suelos donde construyeron los mercados en usufructo. Naturalmente acompañado de una serie de problemáticas propias de un sector económico con contradicciones y desarrollos verificables en términos de crecimiento económico de sus actividades comerciales y de servicios e incluso, en términos de crecimiento empresarial formal.

En otro renglón de análisis, se puede afirmar también la existencia de debilidades en la identidad de la llamada familia gremial, lo cual se expresa muy clara y principalmente en la cantidad de jóvenes “hijos del sector” qué profesionalizándose, ya como profesionistas universitarios, ya como técnicos o inclusive como empíricos de oficio, se alejan del sector en una inevitable movilidad social correspondiente con la mejora de sus ingresos. Pero asimismo constatamos el hecho innegable que las autoridades locales no estuvieron a la altura de ejercer el rol estratégico del gobierno municipal como promotor del desarrollo económico de los sectores activos en su jurisdicción, confundieron la gestión de gobierno local con una suerte de asfaltadora o cementadora de la mancha urbana, degradando la GOBERNANZA LOCAL a un mero obrismo electorero, muy propio del populismo inoperante, eso sí, salvo con los bolsillos de las empresas vinculadas a tal circuito delictivo. Digamos sin ambages, un muy adecuado escenario para la reiteración de los rasgos tercer mundistas de nuestras realidades atrasadas.

Mientras tanto el pueblo trabajador, asalariado o emprendedor e independiente, sobre vive en medio de la depauperación de su poder adquisitivo y un noble habito de trabajo y sacrificio, como siempre en la historia, aunque ahora golpeado además por la perversa pandemia que azota con dolor y muerte.

El Estado tiene la obligación de proteger a los sectores económicos de su población, particularmente a los grupos más vulnerables y en el diseño del Estado local, el municipio tiene todas las condiciones para ejercer y ejercitar procesos de promoción del desarrollo económico local; y debe hacerlo, en el marco de las políticas públicas de su gestión, coordinadas con las del estado nacional cierto, pero con autonomía. Lo que configura el reto concreto en la dimensión de la VOLUNTAD POLÍTICA simple y llanamente.



Las maneras inconsultas, anti-participativas y poco transparentes de enfrentar la problemática del sector con un plan de reubicación de los mercados de abastecimiento, a partir de razones ligadas a la movilidad urbana, que mide los tiempos y rutas de los usuarios del transporte público y privado, puso bajo sospecha final a la pasada gestión municipal, de posibles consorcios fácticos o tácitos de las autoridades con los grandes supermercados.  Desde este contexto adverso, el sector debe reconocerse en valor e iniciativa y retomar sus brios de emprendedores.

La solución a la demanda establecida por los trabajadores por cuenta propia, gremiales y ramas anexas, está pues “en las manos” (voluntad política) de las nuevas autoridades locales, que además debe encarar ésta como otras problemáticas importantes, de forma y complejidad metropolitana. Sin necesidad de violar la prohibición constitucional que impide la enajenación de los bienes públicos, justamente a través de una política pública de promoción del desarrollo del sistema de abastecimiento urbano qué, no solo considere, sino involucre a los distintos actores del abastecimiento alimentario y servicios conexos. Una política con la cual los asocie e integre al municipio.

Es necesario conformar una Caja de Ahorro Municipal, por llamarla de algún modo, una fábrica municipal de proyectos DEL, con capacidad de poner en valor los inmuebles de los mercados en cuestión, como propiedad municipal y establecer su monetización, para crear con ella un Fondo de Garantías mancomunadas para facilitar desde el sistema financiero nuevos productos financieros y acceso al crédito para los comerciantes establecidos. Es más, puede asimismo generarse un ámbito propicio para políticas concertadas de incentivo a una gradual y definitiva formalización de la actividad económica. En fin, un conjunto potencial de soluciones y perspectivas para encarar con éxito la solución de muy sensibles problemas actuales. Gobernar en concreto y superando el obrismo plano como filosofía de gestión.

Son más que buenas ideas, son posibilidades reales que están sobre la mesa, o mejor sobre el tablero y naturalmente se debe pensar no solo la siguiente movida, sino cuando menos un par de posibles movimientos siguientes. La partida de este ajedrez pasa por ver sí esa mentada voluntad política existe, porque de no ser así, la solución volverá a ser atributo de un constructo social exclusivamente y ello define con énfasis superior la necesidad de cohesión profunda del sector, que deberá asumir el reto en términos estrictamente privados. La alternativa naturalmente es la movilización y presión social para lograr una propuesta acordada y viable.

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Eduardo Pinedo Valdivia

Sociólogo Municipalista, analista y compilador de ideas. Fue director de Desarrollo Organizacional en el Municipio de La Paz, en el periodo de su transformación a la eficiencia y participación ciudadana, Antes de ello, fue también impulsor y gestor de la Participación Popular, la ley que se convirtió en un verdadero proceso de cambio irreversible.

Dr. Hernan Mariobo

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